El lodo esconde kilómetros de tus raíces. Estás tan profundo que ya no caminas. Al lado de tu casa los carros aceleran, te alimentas del ruido, sueñas que viajas. Pero no puedes viajar porque sigues creciendo. Quedarás tú si el mundo acaba. Quedarás solo, atado a raíces inertes. O quedaremos todos solos si antes te acabas tú y serás nuestro castigo. Es una decisión de irnos sin ti ahora que podemos o de quedarnos a verte morir. ¿Pero qué pasa si olvidamos a los demás? Seamos solo nosotros: tú, yo y los fines de semana. ¿Ahí quien muere antes? Si olvido a los demás, puedo quedarme contigo el rato que me pidas si me haces prometerlo. Te dejo mi cadáver y lo que quede después. Acepto tu destino si eres tú. Acepto, si me quieres, que tus raíces te enfermen y mueras solo como ahora. Y si luego en tu funeral nadie asiste, acepto para mí una muerte como la tuya. Lo acepto todo.