En la costa un cangrejo desnudo que muda de caparazón en el camino un cazador guerrero de fuego de carne y hueso en el camino tú pupilo-hijo cazacorazones último de la noche de la sal del mundo del sosiego del despintado pescador del arroyuelo y arriba de nosotros explotan estrellas globos de agua perfumada vahos florales bandadas de Ícaros cuando subo tus ventanas cocteles de febrero marzo abril que antes de ser mayo reinician sincronizados cantos a capela furtivas miradas de tú a tú ojos ya de quién caricias dónde memorias cuándo Soplas el mechero cae la noche nos empapa nos revuelve Calcetas tuyas ya tan irreversiblemente cosidas a calcetas mías como dos palomas despegando de la misma cornisa de un torreón-atalaya En tus pupilas avistado un oráculo que secretea: Mírame amor cómo encandilo