Si te construyeran divisible podrías salvarte. Siendo desarmable, como un reloj o un bolígrafo, no te dolería cambiar de brazos y piernas. No sentirías cambiar tus pensamientos, podrías hasta olvidarlos, pero olvidarlos de verdad: extirpar e incinerar la porción de carne que los contiene.
Si vinieras en partes podrías arreglarte un día. Podrías despedirte del miedo de seguir envejeciendo, del tiempo que te moldea a su antojo. ¿Cuánto puede dañarte el tiempo si luego lo puedes deshacer?
Pero la verdad es que ni la vista te funciona, me doy cuenta aunque no me lo digas. Te es necesario parpadear unos minutos al despertar para estar seguro de que ves lo que crees ver. Si en cambio fueras ensamblable, podrían entregarte unos ojos funcionales y, quizás, si les insisto, podrían diseñarlos con cariño para que nunca quieras cerrarlos.
El miedo, la vergüenza, el asco, la pena… Todo te sería extirpado con un pequeño bisturí, y muy adentro, en su lugar, te sería introducida una dignidad de ensueño. Que sea palpable. Que todos puedan sentirla al apoyar sus manos en tu estómago para que sepan que vales lo suficiente.
Y a lo mejor, si tienes suerte, también podría serte entregado un cuerpo esculpido a mano con el que no tiembles al salir a las calles, y ropa hermosa para complementarlo, y.…