Te diré lo contrarios que son el dormir y el despertar. Dormir es la actividad que inicias mientras aún eres tú, despertar es la actividad que hace alguien más, alguien que te trae a la vida y te dice: Aquí tienes tu cuerpo, aquí tus memorias, aquí tu sensación y tu razón. Aquí tú. Y ciertamente aquí estás tú ahora, leyendo esto. Pero ¿tanto confías en él? Es decir, ¿no se te ha ocurrido que podría darse una omisión y podrían olvidarse de despertarte? Ahora no te preocupas, duermes confiando en que esa persona te despertará, y tus años parecen darte la razón, ¿pero no consideras la falsa posibilidad de que un día se olviden de ti? Que pase de las diez de la mañana y sigas dormido, y pase de las cinco de la tarde, y den las ocho, y lleguen las diez de la noche y pasen los días y nadie te despierte. Que falsamente descubras que tus padres rezan por que no vengan a despertarte y cierran tu habitación con llave, y que falsamente entiendas que tus amigos se han olvidado de ti y nadie más pregunta si sigues vivo. ¿No te asustaría dormir solo? ¿Y para qué despertar si realmente lo estás? ¿Lo has pensado? Sé que da miedo, pero, porque lo entiendo, podría buscarte yo para despertarte si el mundo se olvida. Te diría algo como: Ya llegué, puedes despertar ahora. Abracadabra. Ya puedes abrir tus ojos. Aquí estoy. Todo está bien, ya puedes despertar. Entonces abrirías los ojos y, si me perdonaras la tardanza que me habrá tomado llegar a ti, me lo agradecerías y retomarías la vida que planeabas vivir antes de irte a dormir.

Así que perdona mi tardanza. No esperes más, ya llegué, puedes despertar ahora.

Abracadabra.