Estaba escuchando la lectura final del torneo, cuando de pronto lo interrumpe un Ay, Pepitoo. Atento a la lectura de Sai, Pepito silencia la intromisión. El relato de Crictor mostró mucho pim, dijo Sai, pero el de Angel tuvo cierto pam difícil de ignorar. Explicaba que había sido una decisión difícil, pero al final– Y lo interrumpe otro Ay, Pepitooo, esta vez prolongado y acompañado de un Ahhh. Silencio, mujer, ordena él; ella acata con un Mhmm. Había sido una decisión difícil, explicaba Sai, porque– Ahh, así, asíí. Porque el pim de Crictor fue demasiado bíripi bóripi para el jurado, mientras que el pam de Angel– Ahhhh. Mientras que el pam de Angel resultó más píripom póripim, así que– Ahh, Pepitoo, ya casii…
Breve intermisión. Pepito es un chaval muy ocupado, procura actividades simultáneas cuando puede: dirige su tenedor al filete antes de haberse pasado el sorbo del café que bebe; alista un zapato mientras aún se calza el otro y mira la corbata. Produce cierta excitación hacerlo así, explica. Como un pom-biribiribún sutil. Es vivir la vida dos veces. Gozar placeres cruzados. Por eso sostiene ambas tetas simultáneamente cuando folla, y a veces sostiene la izquierda con su mano derecha y la derecha con su izquierda.
—¡Calla, zorra!, estoy escuchando la lectura del torneo. Que es la final.
—¡Ayyy, sííííí! ¡Con las dos manos!
—¡Cállate!, van a llamar al ganador.
De modo que, como ganador de este concurso anual del servidor, anuncia Sai, hemos escogido al impactante relato de– ¡Ah! ¡Pepitoooooo! ¡Dámelo todoooooooo! Gracias a todos por asistir a la lectura.
—¡Maldita zorra, no escuché quién ganó.
—Ay, Pepitooo, otra, otra. Ándale, otra.
—…Dale, pero prende la tele, ya comienzan las noticias.