Esta actividad se realiza con tus dedos índice, pulgar y tu pene. Básicamente, en su versión más sencilla, se trata de rodear con ambos dedos el chorro de orina. O sea, te bajas los calzones, comienzas la micción con el pene y entonces, procurando no mancharte ni desviar la trayectoria, intentas cerrar una circunferencia con el índice y pulgar alrededor del haz de orina.

Si lo anterior te resulta sencillo o ya has reunido bastante experiencia, puedes probar a recorrer la circunferencia a lo largo del trazo de orina, subiendo y bajando la mano. Para esto deberás tomar en cuenta las fluctuaciones de presión y los efectos que causan en la integridad del chorro (a menor presión, pierde forma y se dispersa).

Los entusiastas recomiendan practicar en el trabajo, dicen que alivia parcialmente el aburrimiento, pero hay que cuidarse de llevar pantalones claros: un mal cálculo en la variación de la presión puede ocasionar una colisión entre el chorro y los dedos, lo que suele causar manchas bastante sugerentes. La regla de oro si en algún momento te ensucias el pantalón (o también los zapatos) es asegurarse de no ser visto al salir del baño. Si nadie te ve, puedes decir que fue un derrame accidental de un café o cualquier otra bebida a la que se tenga acceso en el lugar de trabajo.

Personalmente, aunque no me corresponda a mí decirlo, soy muy bueno en este juego, pero hasta al mejor cazador se le van las liebres. En una ocasión salí del baño con el pantalón caqui manchado y Terry estaba ahí y se fijó en mi pantalón con una mirada preocupada. Antes de que pudiera decir algo forcé una conversación evasiva: ¿Qué tal tu hija, Terry? ¿Ya se le fue la fiebre? Claro que su hija nunca tuvo fiebre.

La dificultad del juego incrementa cuando se realiza de forma coordinada entre dos personas.