Existo desde que tengo memoria, pero mi memoria se desvanece. Veo una hoja caer. Mi pasado se acorta, se contrae. La hoja se aproxima lenta pero irremediablemente al suelo. De la misma forma, mi pasado corre presuroso hacia este mismo instante. Va tomando forma y se parece a hoy. Todos los días se parecen a hoy. Se parecen a la hoja cayendo. Mi pasado se confunde, mis memorias se pierden. Ayer me quedaba un mes; hoy, solo el ayer. Un ayer que contiene toda mi existencia y que sigue empequeñeciendo. Pronto nada quedará. Cuando esa hoja verde toque el suelo, habré muerto.