Soy la copia olvidada del que no soy. Me asomo: veo el mundo en el que no vivo, no sé desde dónde. La gente hace ruido, se pierde en algún punto y solo recibo palabras absurdas. Se drena también el color; observo los restos: la tierra árida, agrietada, cansada. Y mi voz no puede viajar tanto, se pierde o se cansa a medio camino; ningún ruido sale de esta boca: no escucho lo que digo, los demás tampoco. Incluso la mano que escribe esto se aleja de mí.