Mis pies flotan y el cielo baila en mis yemas. Baila envuelto en colores, todos hermosos y ninguno apetecible; se quedaron atrás y se confundieron hasta valer menos que el polvo. No los necesito. Puedo ser cualquier color y no soy ninguno y sigo vivo: he muerto y sigo vivo. El viejo mundo no me concierne más, lo soy todo en uno nuevo donde nada existe. En medio de esa nada descubrí que soy inmortal.