El tiempo pasa y no sé qué hacer: pasar con él o quedarme a descansar. Pasar con él, me llevará a la muerte (no hacerlo, también), a mí y a lo que digo y a lo que pienso y no digo; y cuando lo digo, como una maldición, el tiempo persigue también a los oyentes y les hace preguntarse lo que yo. Correrán hasta cansarse o hasta llegar al fin o esperarán, o no querrán esperar. Yo me quedaré acá, descansando, esperando en el mismo día. Eso haré, pues este es mi punto de destino. Pasará el tiempo y yo estaré donde me dejaron y, al final, cuando no haya más tiempo que esperar, nos reuniremos todos (o volveré eterna mi espera).