El amanecer es un resplandor que divide, que corta. El mundo, antes unido bajo el abrigo de las nubes, se vuelve dos: luz y sombra, vida y muerte. ¿Adónde irás tú? Es tarde, tus nubes guardianas te han desamparado y estás a merced del astro ardiente. Fuiste partido: eres blanco y negro, felicidad y tristeza. ¿A cuál mirarás? Es tarde, tus mitades se han separado tanto que duele. Avanzas escalando cumbres con un pie y descendiendo fosas con el otro. Habitas ambos senderos y en ninguno duermes. No morirás, sábelo, tampoco vivirás.