El mundo es muy temprano, se reinició y no quepo aún. El mundo vive segundos, yo vivo veinte años; el mundo es temprano, yo soy gigante. No puedo estar despierto porque no quepo, porque los veinte años que abrazo no los sostienen los cortos segundos del mundo, porque yo soy imperecedero y el mundo muere. ¿Dónde coloco mi tiempo? Imposible. Dos elefantes detienen mis párpados y me dicen: No es hora, estás dormido.