Cuando quieras llorar me llamaré lluvia y lloveré para ambos; para ti regaré flores y pintaré amarillo el gris. Cuando te supere el cansancio me llamaré días y te esperaré; cuidaré tu soñar, así podrás recuperar tu aliento y tus ojos brillarán otra vez su color. Cuando sientas nacer tu belleza me llamaré pétalos y te querré; te perfumaré con delicadeza hasta levantar la envidia de las rosas. Y cuando sientas vacío en tu pecho me llamaré papel: me plegaré en lindos animalitos dentro de ti hasta que no quepa uno más; si eso no resultara, me llamaré tibieza y creceré en tu corazón; o me llamaré luna y te colmaré de cantos. Para ti me llamaré sueño, crepúsculo, mar. Para ti seré felicidad, alegría, esperanza. Prometo serlo, pero solo si continúas llamándote como te llamas y me esperas un poco más. Solo eso pido: protege bien tu nombre, jamás lo pierdas.