Las estoy escuchando. En el subterráneo, el noveno escalón dice que nadie ha conocido más focas de Wedell que él; al escucharlo, el segundo presume poseer una imagen mental de un crepúsculo en Venecia más impresionante que el de Monet; el octavo, por su parte, se jacta en alto de conocer la historia de Stonehenge; el tercero, en contestación, quedamente refiere haber descifrado el rongo rongo de Rapa Nui. Después miro a las personas: se dirigen a vivir. Pasan encima, desconocedoras, luego ignorantes, y portadoras de un mundo que se agiganta a sus pies.