Comiendo papas fritas vi la sonrisa de mis padres cuando voltearon a verme. Son invaluables sus caricias y el cariño que me entregan. Podría verles las mismas sonrisas sin comiera más papas. Y algún día, lo sé bien, haré sonreír a otra persona cuando esté comiendo papas y voltee a verme. Mi alma debe ser igual de crujiente. No es un sueño, sé que mi corazón tiene un sabor similar, y sé que no le faltará alimento al que pueda saborearlo. Disfrútalos, serán besos sabor a papa.