Hola, creo que te extraño mucho, ¿lo sabes? Tu cara. Me gusta verla sonrojada cuando te hablo. Me gusta cuando te hablo. Pero ahora no puedo. Estoy muriendo. Muriendo solo y abandonado. Mas no es tan malo si puedo delirar contigo, ¿verdad? No estás. Tu ausencia duele. La muerte me consuela diciéndome que estás aquí, conmigo, en este frío, y vienes tú y te sientes tan gentil. Tus labios se aferran a mi cuello. Creo que quiero llorar. ¿Estás aquí? No puedo verte. No puedo querer llorar sin ojos. Pero no es tan malo si puedo delirar contigo. Creo que mi cuerpo se siente feliz. Y duele que no vayas a volver, porque te seguiré extrañando aquí, en este lugar. En esta oscuridad.